martes, 10 de noviembre de 2009

En busca de la pala perdida

Soy una persona que sueña mucho y se acuerda casi siempre de lo que sueña, a veces con más detalle de lo que me gustaría. Los que mejor recuedo y son más surrealistas de lo normal, a veces los escribo. Con el tenis de mesa he soñado muchísimas veces, supongo porque es algo a lo que le dedico bastante tiempo en mi vida real. Y nada, hace unos días me acordé que tuve un sueño relacionado que apunté y me hace gracia compartirlo aquí con vosotros. Fue la noche del 22 de octubre de 2008.

Llegó el fin de semana en el que tocaba jugar el Campeonato de Cataluña Absoluto, era en Lleida. Tenía que recorrer unos cuantos kilómetros, llegué un día antes. Me alojé en un hostalillo cutre con no recuerdo quién. Al día siguiente llegó el momento de levantarse para ir a jugar. El jugador francés de mi club estaba allí y me tenía que llevar al pabellón de juego con el coche, pero no teníamos ni idea de donde era. Al final resulta que volteando unas pocas manzanas empezamos a ver gente conocida con bolsas de deporte y marca de ping-pong así que los seguimos y llegamos al pabellón.

Entré, y miré los cuadros. Resulta que las de siempre, las que siempre jugaban en mi categoría jugaban en una categoría especial, y yo todavía era sub-21 pero sólo éramos cuatro, así que jugaba directamente semifinal. Resulta que llegué justo cinco minutos antes de que tuviera que jugar mi partido, miré el nombre de mi contrincante… y nada, desconocida total, era una niña pequeña.

El pabellón era enorme, había como unas cincuenta mesas de juego. Me apoyé en la barandilla de la grada y des de allí dirigía a un otro yo hacia la mesa de juego y des de arriba hacía los movimientos de juego para guiarle y jugar el partido. Me dificultaba que fuera tan grande el pabellón, ya que no tenía precisión en mis movimientos y no tocaba nunca la pelota, así que decidí bajar al campo a jugar yo misma, porque había perdido el primer juego por haber confiado en dirigir mi otro yo desde ahí. Bajé escaleras interminables, recorrí largos pasillos y medio pabellón para llegar a mi mesa de juego lo más rápido posible, ya que el minuto de descanso se acababa. Llegué a la mesa, y cuando abrí la bolsa para coger mi pala, ¡no estaba! Había otras dos en su lugar, una con unos picos más gordos y largos de lo normal y medio doblada, como si en vez de madera fuera de plástico; y la otra estaba medio rota, inservible. Así que opté por usar la de los picos y el material raro. Empezó el segundo juego, no sabía ni sacar, tocaba la bola y botaba en mi campo, ningún control…. La niña me volvió a ganar ese juego. Desesperada por saber donde estaba mi pala, me apoyé en la valla y miré a cada lado y al lado del otro campo de juego, allí estaba mi pala, en el suelo. Fui a buscarla y finalmente gané la semifinal sin problemas.



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4 comentarios:

Angel dijo...

Lo del "otro yo" mola mucho, es parecido al argumento de "Los Sustitutos", la última película de Bruce Willis... :-D

krys dijo...

Pues aún tengo que ver la peli!

Lluna dijo...

Cris, se te va bastante la olla, pero tranqui que yo también tengo sueños de esos... dejarse la pala, llegar tarde, jugar con una q no es tuya, ... que frikis somos madre mia!!!

krys dijo...

Yo que quieres que haga, así son mis sueños jajaja es inconscientemente!!